Bajo el embrujo de una luna roja,
en la noche Española,
la ciudad se torna
mística y melancólica
Invocando con su frió
a los espíritus en tropel.
Y veo temerosa los rostros en la calle
caminando con detalle,
con estúpido enfado.
Mas, a lo lejos,
siento una oleada de fuego.
Solo un fugaz mirada
y siento que muero.
Tu imagen tan tuya
de nobleza elegante,
de ermitaña nostalgia,
de desdén y desaire.
Envuelto en fino brillo
de astros yo te percibía,
Eras tu el que me atraía,
el que mi razón enloquecía.
La gente paró en ese instante.
Solo tu andabas con tu elegancia oscura
por la calle que a tus pies se bendecía.
El infierno en mis entrañas
se abrió paso
y mis piernas sin fuerza se doblaban.
Dos lágrimas a mis ojos anegaron,
y el corazón yo perdía entre tus pestañas.
Yo no se de donde eres,
ni que eres.
Un ángel de luz o excitante demonio,
Solo siento deseo.
Amo tu esencia,...
tu ser,....
tu presencia.
La voluntad mía he perdido
entre la niebla de tu pensamiento,
Y hoy ya no vivo,
Ya no existo.
Sin ti no hay sentimiento.
Perdí el sentido de la existencia.
Sin ti soy nada...soy cero...soy niebla.
Odette Cinta Tovilla.

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